Blancanieves y los siete violadores

Compártenos:

 

En el año 2009, Angélica Liddell llega al país con “Yo no soy bonita”, esto dejó al público impresionado. Los movimientos de su cuerpo , unos discursos inteligentes y los cortes de su sangre eran expresión de su pensar político, expandiéndose en escena de una manera que casi formaba un escándalo. Su teatro duele, como duele una herida.

Con ese primer éxito, una joven Paula Cancela le animo con una de sus obras: ” y como no se pudrió… Blancanieves, la cual habla del sufrimiento de los niños soldados. Esta Blancanieves es ahora una niña entre tantas para las que matar al enemigo es casi más sencillo que dejarse violar . El texto es duro y provocador, haciéndose Blancanieves preguntas que inquieren sin tapujos al espectador.

La directora Cancela no ha partido del dolor de Liddell, lo hace desde sus propias problemáticas, esas que hablan sobre como una mujer se crece ante las adversidades que le impone un mundo cambiante. Lo hizo en 2014 en “Eso que falta” su primera obra que hablaba sobre las falsas morales unidas a la sexualidad. Lo hizo este año en “Ensayo sobre el temor que me da ser una princesa”.

Ella sigue creyendo que algo de esos estereotipos de los cuentos de hadas sigue muy presente en lo colectivo, aunque haya muchas cosas que hayan cambiado con el pasar del tiempo.  Cancela  hablaba estos días de algo que sigue sucediendo: “Se espera que el hombre sea nuestro salvador y como mujer a veces me veo pidiendo cosas contradictorias”.

La filosofía y las preocupaciones de una época contemporánea en la cual coexisten los viejos ritos con una nueva sociedad que parece solo en la superficie haber superado las diferencias entre sexos. Lo cierto es que da para pensar y mucho. En ocasiones se podría pensar que todo sigue igual aunque haya pequeños avances,

Compártenos: